En la edición anterior consideramos que hay posturas muy distintas y variadas en lo que concierne a este tipo de estructura familiar. Mientras hay autores que sostienen que existe un gran número de evidencias que sugieren que este tipo de núcleo familiar propenden serios problemas para el bienestar de los niños hay otros que concluyen que la relación de los niños con la nueva familia es básicamente satisfactoria y no conflictiva.
Mientras hay autores que sostienen que existe un gran número de evidencias que sugieren que este tipo de núcleo familiar propenden serios problemas para el bienestar de los niños (Bray y Berger, 1993; Popenoe, 1994; Grosman y Rowat, 1995; McCurdy y Sherman, 1996) hay otros que concluyen que la relación de los niños con la nueva familia es básicamente satisfactoria y no conflictiva (Erica De Ath, 1996; Hetherington et al. 1999; Ganong y Coleman, 2001).
De acuerdo a Davidson (2004), no hay familia ensamblada que pueda funcionar en forma adecuada cuando intenta hacerlo con las reglas propias de la familia tradicional. Ciertamente estos grupos familiares se desenvuelven en forma satisfactoria cuando las funciones que se asumen por los miembros y las reglas de convivencia que escogen se corresponden con su estructura específica.

Entonces ¿podemos suponer que existen familias ensambladas exitosas? ¿Qué pautas de funcionamiento las caracterizan? Compartamos algunas conclusiones sugeridas por Davidson (2004) luego de hacer un estudio profundo basado en las experiencias vividas por familias ensambladas que alcanzaron la integración exitosa de sus miembros:
Por lo tanto, se podría considerar que sí existen familias ensambladas exitosas. Son aquellas que poseen pautas muy específicas de funcionamiento y que han logrado satisfactoriamente en un período de tiempo la creación de un contexto de significación común y la integración de sus miembros.
Concluyendo, es primordial destacar que independientemente de una estructura familiar determinada, la familia tiene un impacto complejo y duradero en sus miembros y es el núcleo que el niño necesita para su desarrollo personal. Por lo tanto, nuestro desafío como padres de familias ya sean ensambladas, tradicionales, monoparentales, etc., debe ser crear un ambiente familiar donde sus miembros puedan encontrar la principal red de relaciones y fuente de apoyo.
Elena de White (2000) resalta que "el círculo del hogar debe considerarse como un lugar sagrado, un símbolo del cielo, un espejo en el cual nos reflejemos...[y en él] debe experimentarse un fuerte sentido de propiedad , que cree una impresión de comodidad, confianza y reposo" (H.C pág. 156).
Analía Bertotto
Lic. en Psicología
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