Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.
En la edición anterior consideramos que hay posturas muy distintas y variadas en lo que concierne a este tipo de estructura familiar. Mientras hay autores que sostienen que existe un gran número de evidencias que sugieren que este tipo de núcleo familiar propenden serios problemas para el bienestar de los niños hay otros que concluyen que la relación de los niños con la nueva familia es básicamente satisfactoria y no conflictiva.
En un momento social en que el matrimonio está en crisis, creemos oportuno, un aporte práctico y bíblico para preservar y conservar una institución creada por Dios, que constituye la base de la sociedad. He aquí un "control de calidad" para evaluar sinceramente como está nuestra relación matrimonial.
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